Viena, Capital del món

A finales del siglo XVIII, Viena estaba llena de compositores. No era fácil ganarse la vida con la música -la competencia era ferotge- y por ello debían diversificar el trabajo: organizar conciertos en beneficio propio, tocar en los salones de los nobles, dar clases, atender encargos operísticos o camerísticos, hacer giras, componer el que las editoriales les pedían, participar en competiciones musicales (estaban muy de moda los duelos pianísticos), etc. Todos los músicos europeos soñaban en establecerse en Viena, la capital musical de Europa gracias a los últimos emperadores de Habsburgo: José II (que murió en 1790), Leopoldo II (fallecido en 1792) y Francisco II (muerto el 1835). Ellos continuaron y potenciar la tradición musical del Imperio que se remontaba años atrás, con militares, nobles y políticos melómanos que se rodeaban de lo mejor de Europa en el arte de los silencios y los sonidos.\r\n\r\nEn Viena florecían los teatros de ópera (los de la nobleza y los de las clases populares), las salas de conciertos, los palacios de nobles y príncipes con las correspondientes salas de música de cámara y una numerosa y adinerada clientela siempre dispuesta a recibir clases de música particulares. Las grandes fiestas y efemérides se celebraban con el estreno de una ópera o una cantata, los funerales de alto linaje no faltaba un Requiem escrito para la ocasión, las presentaciones en sociedad contaban con bailes y conciertos, y la iglesia seguía teniendo un papel central en la producción de música sacra, a pesar de los flirteos de los emperadores con la masonería y las ideas revolucionarias que venían de Francia.\r\n\r\nLos tres autores que conforman el programa de hoy sólo coincidieron en Viena diez años, de 1781 a 1791, un periodo dorado en el que Joseph Haydn era maestro de capilla en el palacio del príncipe de Esterházy y su reputación como sinfonista y quartetista era máxima, Antonio Salieri (18 años más joven que Haydn) era el compositor oficial de la corte y tenía un éxito incuestionable con sus óperas, y Mozart (6 años más joven que Salieri) acababa de instalarse en la capital buscando fortuna. El respeto y la admiración entre los tres fue notorio, pero también la rivalidad para conseguir trabajo, especialmente por los encargos que venían del emperador. Entretanto, un jovencito pianista alemán, recibió clases de los tres: de Mozart (pocas), de Haydn (bastantes) y de Salieri (muchas). El chico se llamaba Beethoven, pero este ya es otro capítulo musical de la ciudad de Viena.\r\n\r\nDavid Puertas Esteve
01/08/2015 - 22:00
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